jueves, 10 de abril de 2014

Francisco Montoya de la Cruz: Pequeño Bosquejo Biográfico Por Alberto Espinosa Orozco

Francisco Montoya de la Cruz: Pequeño Bosquejo Biográfico
Por Alberto Espinosa Orozco 




    En el año de 1907, el día 5 de junio consagrado a San Norberto fundador de la orden de los Premostratenses, nace en el barrio de Analco de la ciudad de Durango el pintor, grabador, muralista y promotor del arte mexicano José Francisco Montoya de la Cruz. Hijo del escultor pintor, maestro de dibujo, tallista en madera, cantero y arquitecto Benigno Montoya Muñoz y de Virginia de la Cruz Salazar. Francisco fue el quinto de seis hijos, siendo los mayores Jesús, Benigno, Adela y Concepción, y la menor Josefina. Curso sus estudios primarios en la Escuela No. 7 de la ciudad de Durango, cuando era su director el profesor Catarino Herrera y su maestro el profesor Melitón Rentería. En 1920, a los13 años de edad, comienza como aprendiz del oficio de la talla de madera y de cantera siendo apenas un niño. Su formación artística se inició, en efecto, al lado de su padre, Benigno, cantero y escultor extraordinariamente dotado, quien dejara un imponente legado escultórico en el Panteón de Oriente de Durango y en varias iglesias de la capital del estado, como en la Catedral Basílica Menor de Durango, el Templo de los Ángeles, pero también de la vecina ciudad de Chihuahua. En 1922 Francisco realiza su primer trabajo individual en cantera, llamado “El Viejo” que aún se conserva, heredando de su padre, el gran escultor, la extraordinaria sensibilidad artística, el amor al oficio y un poco común conocimiento del volumen y de las formas.



   En los albores de la primera juventud marcha a estudiar a los Estados Unidos. Vivió cuatro años en la Unión Americana, de los 15 a los 19 años, primero en los Ángeles y San Francisco (1924-1926), para luego estudiar dos años en el Instituto de Arte de Chicago (1924-1928), extraordinaria escuela de dibujo, en la que apenas una década atrás había estudiado un coterráneo suyo: el muralista y vitralista durangueño Fermín Revueltas. En 1927 hace un viaje a la ciudad de México, donde conoce el trabajo realizado por Diego Rivera en la SEP, quedando profundamente impresionado por la vasta obra del maestro guanajuatense.
   En el año de 1929 concluye sus estudios en el extranjero y se traslada a la ciudad de México para ingresar a la Academia de San Carlos, cuando era el director el polémico pintor y muralista Diego Rivera –y el 25 de diciembre de 1929 muere en la ciudad de Durango el padre de Francisco Montoya, el gran escultor Benigno Montoya de la Cruz. Cuando Diego Rivera es nombrado director de la Escuela de Bellas Artes determina cambiarle el nombre y modificar su espíritu, denominándola Escuela Central de Artes Plásticas -el mismo año en que se casaría por primera vez con Frida Kalho, impulsando desde la academia la idea del arte social, democrático y revolucionario. Sin embargo, debido a un conflicto con la escuela de arquitectura, con cuyas tendencias más bien funcionalistas entra en irreconciliable conflicto, no siendo bien visto tampoco por los maestros de pintura, por lo tiene que renunciar al año siguiente, en 1930.



   Luego de que Diego Rivera renunciara a la dirección de San Carlos, el licenciado Vicente Lombardo Toledano, quien una década atrás había sido director de la Escuela Nacional de San Ildefonso, toma su lugar como director del plantel, en mayo de 1930. Montoya de la Cruz permaneció en la academia cinco años, hasta 1934, teniendo como maestros al gran académico Germán Gedovius, a Bulmaro Guzmán, y a los renovadores de la escuela mexicana Emilio García Chaero, Fidias Elizondo, escultor que trabajó con maestría la madera, la talla directa y el vaciado en bronce, al maestro Ignacio Asúnsolo, a Federico Cannesi  y al joven e innovador artista Santos Balmori Picaso, en la clase de dibujo y composición -quien siguiendo los estudios de José Clemente Orozco sobre el espacio mural logró instituir como método académico el estudio de la proporción áurea, escribiendo sobre el tema dos importantes libros (uno de ellos inédito). Apenas al año de ingresar a la institución se le otorga a Montoya de la Cruz el puesto de maestro de dibujo y pintura, de acuerdo a la disposición de Lic. Vicente Lombardo Toledano, por sus extraordinarias dotes, en sustitución de Emilio García Cahero, con siete horas a la semana -conservando esa tarea de 1930 a 1941.
   Los compañeros más destacados de su generación en la Academia de San Carlos fueron José Chávez Morado, Alfredo Zalce y Jorge González Camarena, en quienes el muralismo mexicano vio el surgimiento de una segunda hornada de artistas de primer orden, quienes asimilaron y recrearon las enseñanzas y los ideales de sus maestros. 



   En el año de 1932 el artista durangueño realiza su primera exposición en la ciudad de Guanajuato, en el Teatro Juárez, destacando entre sus obras al óleo los retratos de la Sra. Loti Ruiz de Lomelí y y del Lic. Nicéforo Gurrero. También realiza en 1933 una exposición de dibujos de desnudos cláscicos en la ciudad de Durango, en el Teatro Principal, hoy Ricardo Castro, gracias a la intervención de su antiguo maestro, el profesor Catarino Herrera, junto con el artista local Rodolfo González Villareal -teatro donde realizaría posteriormente un temple a la caseína titulado “Los Mineros”. La muestra irritó a algunas personas de la etancada sociedad provinciana, gasmoña y farisaica, quienes pugnaron por descartarlo y no volver a tenerlo en cuenta.  





   Pronto Francisco Montoya se incorpora al movimiento muralista mexicano, pues en 1934, siendo estudiante y maestro de San Carlos, realiza sus primeros murales para el Palacio de Gobierno de la ciudad de Colima, siendo para ello recomendado por Diego Rivera con el gobernador Lic. Salvador Saucedo –teniendo como ayudante a un compañero de la academia, de apellido Castillo Blanco, según relata el artista colimense Jorga Chávez Carrillo. Luego de su primer mural al fresco, pinta su segunda obra en el mismo año, en el poblado de Morcillo, Durango, en la Escuela Carlos Real, y el tercero en la Escuela 20 de Noviembre en el año de 1934.
   De 1935 a 1936 entra en relación con Fermín Revueltas, quien desde el año de 1933 se encontraba trabajando de lleno en las inmensas posibilidades estéticas del vitral como arte público, y que por ese tiempo se encontraba trabajando para el conjunto de los nueve vitrales del vestíbulo del Hospital Colonia de Ferrocarriles y para la cristalería del Centro Escolar Revolución, realizados por la empresa de vitrales “Casa Montaño”, de Torreón, propiedad de Ramón Montaño. Fermín Revueltas llama entonces al artista durangueño Francisco Montoya de la Cruz como dibujante y proyectista, encargándose de la transportación de los proyectos vitrales el señor Carlos Vázquez. Montoya de la Cruz organiza en ese tiempo a un grupo de estudiantes para impartirles clases de dibujo.  Fermín Revueltas no terminó los vitrales para los FFRR, al parecer porque recayó en su alcoholismo, lo más probable es que por algún otro malentendido, no faltando quien incitó tanto a Vázquez como a Montoya a atribuírselos, cosa que evidentemente rechazaron.








   En el año de 1937 realiza en la ciudad de Durango varios murales al fresco en la Casa del Campesino, inaugurando con ello el uso de esa técnica en la región, con temas relativos a la posesión de la tierra, la lucha contra el fascismo, la familia y el desarrollo económico de la región, sobre una superficie de 90 m2. También pinta un mural en la Cámara de Diputados de la ciudad de Durango, en un recinto del Congreso del Estado del Palacio de Gobierno de Durango, decora un muro al fresco con el tema “La Liberación de los Trabajadores”. En ese mismo año se casa en primeras nupcias con la pintora Mercedes Burciaga Resendez  (1914-1979), con quien tiene dos hijos, Francisco Rugo y Morelia (1949-1970).







   Un año después, en 1938 decora la antigua Escuela Normal desarrollando en sus murales los temas de: “La Creación”, “Sistema Feudal”; “Imperialismo”, y; “Emancipación de la Mujer”, sobre una superficie de 70 m2. En el mismo año, en la Escuela 18 de Marzo de la  ciudad de Gómez Palacio, realiza los frescos “La Expropiación Petrolera”, en cuya decoración mural participan otros dos grandes maestros regionales: Horacio Rentería y Guillermo de Lourdes –escuela y murales inaugurados por el presidente Lázaro Cárdenas en 1940.



   En ese mismo año Francisco Montoya de la Cruz se traslada la ciudad de México, donde trabaja para la Academia de San Carlos como profesor de pintura y dibujo, pero también realizando ilustraciones para libros y carteles. En el año de 1943, por recomendación de Diego Rivera, realiza en la Posada del Sol, actualmente Procuraduría General de la República, dos pequeños murales al fresco de tema histórico, desde los orígenes de la nación mexicana hasta la primera constitución de Apatzingán (tema que es también motivo de uno de los murales de Fermín Revueltas).  Montoya de la Cruz tiene entonces la oportunidad de conocer personalmente a Frida Kalho y estrecha su relación con Diego Rivera, quien aparentemente realizaría un mural en la misma cede, declarando entonces, con su típica arrogancia y egocentrismo: “Solo hay dos muralistas en México: yo, Diego Rivera, y Montoya”. 
   En el año de 1948 realiza en el Cine Cortés de la ciudad de Durango el fresco “Chichén-Itzá: Flor Amarilla”, y en la ciudad de México, donde radicaba desde 1945, pintó en la Posada del Sol una serie de 12 pequeños murales, considerados los frescos más pequeños del mundo.










   El año de 1950 pinta en la planta alta del Palacio de Gobierno de la Ciudad de Durango una de sus grandes obras murales al fresco, de aproximadamente 200 m2, con los temas: “Minería”, “Agricultura”, “Educación” y “Desarrollo Económico” –teniendo como ayudantes a Felipe H. Santoyo y Salvador Hernández,  y como albañil a Manuel Sánchez.  Al año siguiente, en 1951, lleva a cabo en el cubo de la escalera del Palacio de Escárzaga, antes Palacio Municipal, el un mural con la técnica de la “vinelita” sobre una superficie de 115 m2, desarrollando los temas: “Conquista de la Nueva España”, “General Pedo Celestino Negrete”, “La Independencia de Durango” y “Revolucionarios Durangueños”.  También decora al fresco un muro de 9 m2 en la casa del Lic. Francisco Quintana en la ciudad de México con el tema “El Amor y la Vida”.




  En el año de 1952 realiza en la antigua Posada Duran, hoy Samborn´s Durango, un mural con la técnica de la piroxilna y la vinelita sobre panel de tiplay removible, con el tema de “La Adelita”. También realiza una decoración mural localizada en la delegación del IMSS de Durango, en las calles de Aquiles Serdán y Juárez. Pinto con ingenio y gran poder creativo las raíces, las costumbres, la historia, las tradiciones y los anhelos del pueblo de Durango, plasmando en cada uno de sus murales la tarea estética y constructiva del movimiento: llevar a escala regional la cultura y la educación a los hombres durangueños.
    Montoya tiene por entonces una fugaz participación política, al competir como candidato a senador por el estado de Durango en la campaña para la presidencia de la República del Lic. Vicente Lombardo Toledano, por el Partido Popular, posteriormente Partido Popular Socialista (1960), fundado en 1948 por él mismo filósofo y líder obrero marxista, siendo ambos derrotados en las elecciones.
   En ese mismo año de 1952, a iniciativa del rector Lic. Francisco Celis, comienza en la UJED la carrera de pintura, con una primera clase de dibujo impartida por Francisco Montoya de la Cruz en el edificio central, lo que posteriormente sería la Escuela de Pintura, Escultura y Artesanía (EPEA). El maestro durangueño realiza también el proyecto en barro del diseño al monumento al general Guadalupe Victoria, el cual destaca en su realización por su monumentalidad.
   Para 1954, una vez concluida la primera etapa de la construcción de la Ciudad Universitaria de Durango, el gobernador Lic. Enrique Torres Sánchez dona, mediante un decreto expedido el 10 de febrero, el terreno e instalaciones del antiguo campo de tiro para la edificación de la EPEA. Montoya de la Cruz, acompañado por algunos discípulos, inicia la publicación de la revista “Andamos” de la EPEA  y comienza a luchar por la construcción de un museo de arte colonial, moderno y contemporáneo.



   Para el 17 de diciembre de 1955 se funda la Galería de Arte del Instituto Juárez con 19 óleos y 26 litografías de pintores y grabadores mexicanos, siendo el antecedente directo del actual Museo Regional del Estado de Durango “El Aguacate”.  Sin embargo, en el invierno de 1956 su casa sufre un siniestro, consumiendo las llamas completamente tanto archivos, papeles privados, bocetos y la obra de caballete que atesoraba Montoya de la Cruz en su vivienda. Por eso años comienzan los exhaustivos estudios del pintor sobre la ciencia química en su aplicación de la artesanía, rescatando la “técnica del rojo” de Guadalajara para los soplados en vidrio y convirtiéndose en un experto en pigmentos y anilinas naturales extraídas de los cerro y minas de la comarca, renovando la manufactura de la alfarería regional como único modo de mantener viva la tradición artesanal.










   A partir de 1958, empiezan a realizarse en la EPEA una serie de importantes fundiciones de esculturas, o a la talla directa, de tamaño monumental, destacando la fundición de un busto del general Domingo Arrieta y otro de Domingo y Mariano juntos (1958); la cabeza del Lic. Adolfo López Mateos, en cantera, de 24 toneladas, para a Ciudad Universitaria de Toluca (1959); dos fundiciones monumentales de Francisco Zarco Mateos, una para Durango otra para Oaxaca; fundición del busto de Miguel Hidalgo(1960); se funden los bustos de Ricardo Castro y de Silvestre Revueltas para el Parque Guadiana (1963); se funden 15 obras de los personajes ilustres del estado de Yucatán, encargadas por el gobierno de Carlos Loret de Mola Mediz y tres esculturas de “Juárez y el Estudiante” para Durango, Oaxaca y la SEP (1971); se realiza también la fundición del busto del general Lázaro Cárdenas para el CBTIS No 4 de Lerdo, Durango; la fundición del busto de Francisco Saravia, el famoso piloto aviador, para la ciudad de Lerdo (1972); la fundición de dos esculturas ecuestres del general Francisco Villa para Durango y para La Coyotada, en el municipio de San Juan del Río (1973); la fundición de la escultura “Benito Juárez Pensativo” (1976); se funde el conjunto escultórico “Hermanos Arieta” (1979); y por último la escultura en bronce de Francisco Ignacio Madero (1985).[1]



   La actividad de Francisco Montoya de la Cruz se concentrará por los siguientes años en la tarea de la promoción artística, pues dedica toda su energía al desarrollo de la EPEA, organizando exposiciones, cursos, concursos, prácticas, producción artesanal, los trabajos de fundición artística, de talla directa y de pintura –además de seguir, aunque con cierta parquedad, con su obra personal de caballete.[2] En de año de 1962, logra sumar a los talleres de cerámica, grabado, talla directa y fundación en la EPEA, los talleres de pintura de vidrio, textiles y vitrales –continuando el maestro su actividad al desarrollar  una intensa investigación en todo el estado identificando los distintos tipos de arcillas, que sirven como materia prima de la labor artística, tanto para la pintura como para la cerámica, causando la admiración de propios extraños por sus métodos científicos y logros experimentales de trabajo. Para 1979 la calidad de las obras en vidrio soplado cobra notoriedad a nivel nacional, tano por su diseño como por decoración, lográndose  realizar esmaltes sorprendentes (como dar con la formulación del “vidrio rojo”, secreto de la artesanía jalisciense y oaxaqueña), desarrollándose paralelamente la confección de zarapes y textiles, cerámica de alta calidad, vitrales, grabados, así como los reconocidos trabajos de fundición y talla directa.




    En 1967, gracias a las gestiones del maestro Francisco Montoya de la Cruz, consigue para EPEA una sala de exposiciones permanente, denominada Galería de Arte “Los Tlacuilos” (denominada institucionalmente a partir del año 2000 en homenaje a su fundador “Galería Francisco Montoya de la Cruz”), siendo la primera galería de arte de Durango. En 1970, el 10 de diciembre, se inaugura en el kiosco de la Plaza de Armas de Durango una sala para exhibiciones y venta de obra artística producida en la EPEA, la cual perdura, aunque en decadencia notoria, hasta le fecha.  En 1973 se concreta la creación del Museo Regional de la UJED, iniciando con la donación de dos obras personales (“Los Mineros” y “Autorretrato”) y una colección de piezas prehispánicas donadas por el artista durangueño Rodolfo González Villareal.[3]



   Luego de enviudar Francisco Montoya en 1981, contrae segundas nupcias con la señora Graciela Ramírez Sánchez. En el año de 1988 Francisco Montoya de la Cruz enferma, motivo por el cual dejó de asistir a la escuela que el mismo fundó, y fallece 6 años después a causa de una neumonía, el 19 de julio de 1994, en la ciudad de Durango.
       Francisco Montoya de la Cruz dejo como legado artístico para Durango más de 600 metros cuadrados de pintura mural. También dejó una colección particular de 60 obras de caballete, bocetos y estudios a lápiz que están bajo la custodia de la familia Montoya, por lo mismo poco conocidas, teniendo la UJED bajo su protección y resguardo unas 20 obras más –sin contar las obras que están en colecciones particulares, a los que habría que sumar el sinnúmero de esculturas que siendo de su autoría o bajo su dirección se trabajaron en la Escuela de Pintura Escultura y Artesanías.  Montoya de la Cruz pertenece a la segunda generación de Movimiento Muralista Mexicano siendo, junto con Jorge González Camarena, José Chávez Morado y Alfredo Zalce, uno de los más importantes de todos ellos. Sus discípulos más descollantes han sido, tanto por su trayectoria como por los méritos de sus obras: Guillermo Bravo Morán, Manuel Salas Ceniceros, Elizabeth Linden Bracho, Marcos Martínez Velarde, Jorge Flores, Fernando Mijares Calderón, José Luís Calzada y Adolfo Torres Cabral.[4]







[1] Los monumentos debidos a las manos de Francisco Montoya de la Cruz son: la Estatua Ecuestre “Francisco Villa”, en el cruce de la carretera panamericana e interoceánica, que antes se denominó de Santa Fe, hacia el oriente de la ciudad de Durango, conocida como la Glorieta “Francisco Villa”, que tiene un pedestal y sobre éste la Estatua Ecuestre del revolucionario de San Juan del Río y que mide 5.20 metros de altura por 5.20 metros de largo, pesa 6 toneladas, vaciada en bronce; en la Coyotada, lugar pequeño y pintoresco localizado en un declive del Cerro de La Ceja, a cuatro kilómetros de distancia de la Cabecera Municipal de San Juan del Río, se yergue una gran escultura vaciada en bronce, obra del artista, dispuesta sobre un pedestal de concreto y en medio de dos pilares con los nombres de los más distinguidos generales villistas; el maestro Montoya de la Cruz realizó también monumentos a Miguel Alemán Valdés, Alberto M. Alvarado, Francisca Anitúa Yáñez, Olga Esther Arias, Lázaro Cárdenas del Río, Venustiano Carranza, Ricardo Castro, Mariano Cuéllar Guerrero, Antonio de Juambelz y Bracho, Fray Diego de la Cadena, Miguel Ángel de Quevedo, Lic. Armando del Castillo Franco, José Ma. del Regato, Dolores del Río, Silvestre Dorador Minchaca, Francisca Escárzaga, Miguel Angel Gallardo, José Ignacio Gallegos Caballero, Jesús García Corona, Antonio Gaxiola Delgadillo, Francisco Gómez Palacio Bravo, Francisco González de la Vega, José Gutiérrez Osornio, Hermanos Arrieta, Domingo Arrieta, Juan Hernández y Marín, Mariano Arrieta León, Miguel Hidalgo y Costilla, Hipócrates, Huehuetéotl, a la Patria, a la Justicia, Francisco I. Madero, a la Madre, a la Maestra, Tranquilino Mendoza, Cesar Guillermo Meraz, José Ma. Morelos y Pavón, Florencia Nightingale, a los Niños Héroes, José Ma. Patoni, Felipe Pescador Valles, Quetzalcóatl, José Revueltas, Silvestre Revueltas, la Rotonda de los Hombres y Mujeres Ilustres, Lic. Ángel Rodríguez Solorzano, Atanacio G. Sarabia, Carmen Serdán, Justo Sierra, la escultura al Trabajador Ferrocarrilero, el medallón a Los Tres Durangos, así como las esculturas de  Fidel Velázquez, Isauro Venzor, Yacateculli e Ignacio Zaragoza.
[2] Las obras de caballete más importantes del maestro Francisco Montoya de la Cruz son: Retrato de la Sra. Loti Ruiz de Lomeli, óleo (colección particular, 1932); “Los Mineros”, temple a la caseína (propiedad del Museo Regional del Estado de Durango, 1939); Retrato de Mercedes Burciaga Resendez (Colección de la Familia Montoya, 1940); “Chapaneca”, óleo inconcluso (Colección de la familia Montoya, 1945); “Retrato de Alexandro Martínez Camberos, óleo (Colección particular, 1947);  “Autorretrato” (Colección particular, 1949); “Cebollas” (Colección particular); “Violeta” (Colección particular); “Autorretrato”, óleo sobre aglomerado de textura de granito (Museo Regional de la UJED); “Madre Tierra” (Colección de la Familia Montoya, 1950); “Retrato del Sr. Javier Elizondo”, óleo sobre fibracel (Colección particular, 1951); “Casablanca”, óleo (Hotel Casa Blanca, Colección de la Familia Durán); “Retrato e Olga Arias”, piroxilina (Colección particular, 1952); “Piedras en el desierto”, acrílico (Colección particular); “Madre Pueblo”, óleo (Colección de la Familia Montoya); “Niñas desnutridas”, óleo (Colección de la Familia Montoya); “Alegoría del Automóvil del Futuro”, fotografía (Colección de la Familia Montoya, 1957). También una obra de caballete obsequiada al Lic. Vicente Lombardo Toledano en 1962;  “Cristo”, escultura de cantera para la tumba del Sr. Emilio de la Garza; “Desnudo de Mujer”, óleo (Colección de la Familia Montoya, 1963); “Paloma de la Paz”. Óleo (Colección particular); “Demencia”, óleo (Colección particular); “Conquista del Espacio I” (Colección d la Familia Montoya, 1964); “Conflicto”, óleo (Colección particular, 1965); “Manos y Cadenas”, óleo (Colección particular, 1966); “Nave Espacial II”, óleo (Colección de la Familia Montoya); “”Percepción”, óleo (Colección particular, 1970); “El Fin”, piroxilina (Colección de la Familia Montoya); “El Grito Inútil”, piroxilina (Colección de la Familia Montoya); “Voz Inolvidable”, óleo (Colección de la Familia Montoya); “Sonrisa”, temple (Colección particular); “Rescoldos”, temple (Colección particular, 1971); “El Rey”, temple (Colección articular); “”Grupo de rostros”, pastel (Colección de la Familia Montoya); “El Diete de Oro”, óleo (Colección de la Familia Montoya); “Ventanas”, óleo (Colección de la Familia Montoya); “Pensamiento”, temple (Colección de la Familia Montoya); “Pensamiento Tlaloc”, temple (Colección particular, 1974); “La Perla Azul”, acrílico (Colección de la Familia Montoya); “Órbitas”, acrílico (Colección de la Familia Montoya); “Hambre”, acrílico (Colección Particular, 1977); “Figura Confusa”, pastel (Colección particular); “Cráneo y Ojos”, pastel (Colección particular); “Autorretrato”, pastel (Colección Familia Montoya); “Tormento”, pastel (Colección particular), “El Beso Muerto”, acrílico (Colección particular, 1978); “Plantas”, acrílico (Colección del Dr. Ferro); “Paloma Blanca”, acrílico (Colección de la Familia Montoya, 1981); “Entrañas”, acrílico (Colección de la Familia Montoya, 1983); “Frailes”, óleo (Colección de la Familia Montoya,1985); “Cráneos”, óleo (Colección particular, 1986); “Herpes”, acrílico (Colección particular,1987); “La Muerte no tiene Rostro”, óleo.
[3] Francisco Montoya de la Cruz recibió también numerosas distinciones y permios, como el “Ramo de Oro del Vergel” en 1969; la Medalla Benito Juárez en 1971; la Medalla Guadalupe Victoria en 1977; la Medalla al Mérito del Instituto de Artes de  México; y el Reconocimiento del Frente Villista de Los Ángeles.
[4] Francisco Montoya de la Cruz dejo un legado pictórico que, de acuerdo con el  proyecto de decreto aprobado por el pleno del Congreso del Estado, deberá ser inventariado por el ICED, brindando accesoria  a sus poseedores  para los trabajos de conservación y  restauración. Tal proyecto de decreto,  aprobado por los diputados locales que reconocieron los murales del pintor como patrimonio cultural del estado,  propuso hacer un diagnóstico de dichas obras, además de conservarlas, protegerlas y restaurar las que estén dañadas, además de prohibir su ocultamiento, alteración, destrucción, modificación o daño. En la ciudad de Durango existen por lo menos 63 pinturas murales, la mayoría de ellas en edificios públicos como el Palacio de Gobierno, la Cámara de Diputados, el Palacio de Escárzaga, la Casa de la Cultura, la Biblioteca del Cerro del Calvario, la Normal Superior de Maestros, etc. Cabe agregar que el Premio Nacional de Pintura  “Francisco Montoya de la Cruz”, abierto por decreto No. 23 de la LVI Legislatura del Estado, siendo gobernador de la entidad el Lic. Armando del Castillo Franco, se entregó en 1986  por única vez al pintor Carlos Cárdenas.




2 comentarios:

  1. Buscando información del pintor Francisco Montoya de la Cruz, por ser el autor de los murales en la capilla de la Posada del Sol, realizados en los años 40, di con este sitio. Solo aclarando, el pintor Montoya de la Cruz no es el autor del mural de la Posada del Sol cuyo tema es la firma de la Constitución de Apatzingan de 1814. Los murales sobre este tema histórico son del pintor Roberto Cueva del Río, cuyo encargo fue por el dueño de la Posada del Sol en aquellos momentos Ing. Fernando Saldaña Galván. El pintor Cueva del Río es mi padre. Me encantaría contactar con algún descendiente del pintor Montoya de la Cruz. Mi correo: anamadelac@gmail.com.
    Excelente obra de Francisco Montoya de la Cruz.

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