sábado, 21 de abril de 2018

Apariciones San Jorge y el Simbolismo del Dragón Por Alberto Espinosa Orozco

Apariciones San Jorge y el Simbolismo del Dragón
Por Alberto Espinosa Orozco 

“No hay en la tierra nada que se le parezca;
fue hecho para no sentir miedo jamás.
Hace frente aún a los más arrogantes
y es el rey de todas las fieras.”
Job 41, 34
“Del agua estancada,
esperad veneno.”
William Blake



I.- La Imagen Regional
   En la sala de la Sacristía de Catedral Basílica Menor de Durango, junto a cuatro magníficas pinturas del Redentor de gran formato, se encuentra una bella imagen de San Jorge, patrono de la ciudad. El lienzo, pintado por un artista anónimo del siglo XVIII, fue adquirido en Guadalajara por el obispo Pedro Anselmo Sánchez de Tagle, quien juró a San Jorge como patrono de la ciudad de Durango  en el año de 1749.  En una de las capillas de la Catedral se encuentra, además de un escudo labrado en cantera que consigna el hecho y al lado derecho de la famosa escultura en estofado de San Jorge niño, una reproducción de la pintura, de fecha reciente y de factura notoriamente menor, pero que añade al dragón una especie de casulla verde olivo que le arrastra hasta el suelo.







   Por su parte la imagen original de San Jorge preservada en la Sacristía de la Catedral Basílica Menor de Durango, a más de dar cuenta del arte de un pintor maduro en pleno dominio de su paleta y de sus formas, da razón también de la gravedad del tema y de su altura espiritual. El cuadro, de características neoclásicas, espejea la juvenil figura del santo enfundado en recia armadura metálica que montado en perlado corcel fustiga al dragón malhechor con tremenda lanza que hiende en la boca del monstruo con la mano derecha, el cual abre las fauces en maligno gesto de aflicción y amenazante, mostrando la caverna interna del hocico y la largura de la lengua retorcidamente aguda cual dardo de fuego en la agonía de los estertores finales.



II.- La Historia Mítica y sus Fuentes
     San Jorge en su lucha contra el dragón encarna históricamente un arquetipo mítico: el del personaje sauróctono (matador de dragones), símbolo del combate divino contra las fuerzas del mal absoluto. Aunque en la antigüedad Jasón y Perseo son los héroes matadores de monstruos por excelencia, no son sino prefiguraciones de los santos sauróctonos o vencedores de la bestia en el cristianismo en enfrentamientos guerreros, entre los que figuran: Armentario en Draguignan; San Agrícola en Aviñón; San Bertrando en Comminges; San Marcial en Burdeos; San Donato en Sisterón; San Marcel en París y San Hilario en Potiers –a los que se debe añadir Santa Martha, quien derrota a la Tarasca mediante el conjuro de un encantamiento.


   La hagiografía (historia de los santos) consigna que venerado desde el siglo IV, la pasión del mártir Jorge fue redactada por vez primera en el siglo V, siendo mencionada en el siglo VI por Gregorio de Tours en El Libro de la Gloria de los Mártires. Posteriormente la historia fue recogida integra en el siglo XIII  por Giacopo la Voraine en La Leyenda Dorada, quien ya avanzada la alta Edad Media la transforma en leyenda, pasando San Jorge de mega mártir a vencedor del dragón (tropaiphoros).
   En efecto, la historia del nacimiento (año 280 en Siria o Capadocia, Turquía) y la pasión de San Jorge, cuyo martirio tuvo lugar en 303 en la Ciudad de Lydda o Diospolis (hoy Lod, Israel), por órdenes de emperador romano Dioclesiano y Maximiano, y cuya lectura fue desaconsejada al pueblo de Dios por el papa Gelasio en año 494, se transforma paulatinamente por intermedio de la imaginación colectiva, empezando a ser representado en el siglo X en Oriente y en el XI en Occidente como héroe sauróctono o matador de dragones –destacándose en la historia el capítulo caballeresco de la fantástica salvación de la hija del rey de Lidia por San Jorge, amenazada por el monstruo en la ciudad de Silena donde robaba y aterrorizaba a la población, asegurando su victoria la prosperidad y estabilidad del país.



   Hijo de padres labradores ricos el joven Jorge recibió una buena instrucción y esmerada educación cristiana y siguiendo los pasos del padre en la milicia sirvió en el ejército romano llegando a ser guardia del palacio de Dioclesiano en la ciudad de Nicomedia quien adopta, a mediados del siglo IV, medidas para eliminar en el ejército de Oriente todo lo referente al cristianismo, publicando un edicto en aquella ciudad ordenando la demolición de las iglesias y la expulsión de los cristianos de todos los cargos administrativos, endureciéndose las represalias y crueldades contra éstos y extendiéndose la persecución al Asia menor. El capitán Jorge, indignado contra la tiranía, defiende públicamente su religión afirmando de viva voz que es la única y verdadera y negándose a rendir culto a los ídolos, defendiendo con valentía la causa de los perseguidos ante el consejo de dignatarios y jefes militares de Dioclesiano y repartiendo sus bienes y dejando en libertad los que a su servicio tenía. Al presentarse ante el emperador declara su convicción de no adorar sino a Cristo. El emperador romano Dioclesiano intenta entonces convencerlo de adorar a los ídolos prometiéndole por ello grandes distinciones y dignidades, amenazándolo luego con durísimas penas si no se doblegaba a su mandato para por fin decretar la pena de muerte. El imberbe soldado sufrió el martirio de los azotes, de los garfios de hierro sobre la carne desnuda, los baños con cal viva, la introducción en un tonel repleto de clavos, viendo con admiración como se curaban sus heridas milagrosamente al tiempo que se las inflingían, hasta que por último el santo fue amarrado a un caballo, arrastrado por las calles de la ciudad y finalmente decapitado. Su cadáver fue trasladado con el tiempo a Lydda, población de Tierra Santa.



   A partir del siglo XIII aparece San Jorge junto a San Miguel como santo militar, sacralizando a la caballería andante y abanderando la militarización de la fe y las acciones armadas, siendo así patrono de la caballería en general y de las órdenes militares en particular. Se trata de un singular proceso histórico de transformación, por medio del cual San Jorge es recuperado por la ideología caballeresca militar como soldado y ciervo de Cristo, sacralizando de tal suerte el mismo emblema iconográfico de los templarios, cuya enseña enarbola exhibiendo una cruz roja empicada en el pecho sobre un fondo de plata -sobresaliendo en tal renglón la orden alemana por su ferviente culto a San Jorge. En el siglo XIII destaca asimismo San Mauricio, santo guerrero y jefe de la legión tebana que se convierte en protector del imperio germánico de la cristiandad. Transformado en referente de la caballería, San Jorge se convierte en patrón en Inglaterra, Aragón, Cataluña, Portugal y Génova –a partir de 1749 es también adoptado en México como patrono de Durango, protegiendo a la población contra la temible picadura de los alacranes a los que con un cordón amarra por la cola.
   En lo que respecta al ciclo artúrico del mundo celta en el siglo IV, el santo Jorge aparece en dos ocasiones: en la Historia del Santo Grial el héroe Evalach, en medio de su conversión al cristianismo, lucha contra las tropas del rey Tholomer y es ayudado por un misterioso caballero parecido a un ángel que desaparece de forma maravillosa al final del combate; por otra parte en la Búsqueda del Santo Grial el rey Baudemagu es perseguido y derribado por un caballero blanco que se dice enviado por Dios.




III.- La Leyenda: las Apariciones Milagrosas
      Han llegado hasta nuestros días numerosas narraciones de las apariciones milagrosas de San Jorge durante las Cruzadas en medio de combates entre cristianos y sarracenos, sobre todo las que tuvieron lugar en la época de Cataluña medieval, conservándose viva la leyenda en Barcelona, donde todavía se cuenta que venció a los moros en varias ocasiones.
   Sin embargo, el primer gran salto a la universalidad del santo en el mundo cristiano se produjo durante el enésimo asalto cruzado a la hasta entonces inexpugnable ciudad de Antioquia el 3 de junio de 1098, habiéndose visto San Jorge sobre las murallas abriendo camino con su incontenible empuje a Godofredo de Bouillon y sus huestes francas para culminar felizmente el asedio a la ciudad. La providencia se hizo presente también bajo su figura cuando Pedro I toma el castillo de Alcoraz en fecha aproximada, llave de la Huesca musulmana. Cuenta Diego de Aínsa en los albores del siglo XVII que invocando el rey Pedro I el auxilio de Dios Nuestro Señor apareció el glorioso caballero San Jorge con armas blancas y resplandecientes en muy poderoso caballo enjaezado con paramentes plateados con un caballero en las ancas y ambos con cruces rojas en los pechos. Apeándose el caballero a una señal comenzaron a combatir ambos a dos contra los Moros, tan denodada y fuertemente y dándoles tan mortales golpes, el uno a pie, el otro a caballo, que abrieron camino por do quiera que fueran acaudillando a los Cristianos. En la historia de San Juan de la Peña alegada por Curita se dice que el caballero traído por San Jorge era alemán, el cual en aquel mismo día y hora peleaba en Antioquia con los demás cruzados, matando los Moros su caballo y rodeándolo para matarle; punto en el que glorioso San Jorge se aparece para ayudarle a subir en las ancas de su caballo, sin entender ni saber el caballero alemán quien era, sacándole así del peligro y trasportándolo a la batalla de Aragón comandada por el rey Pedro I contra los Moros, señalándole que se apease y pelease. Viendo los enemigos de la fe aquellos dos caballeros cruzados se espantaron al ver que Dios los perseguía y empezaron de huir quien más podía, maravillándose los Cristianos de la nueva divisa de la cruz y alegrándose, cobrando nuevo esfuerzo e hiriendo a los Moros y así los arrancaron del campo y acabaron de vencer.


   Más recientemente en México, en el estado de Durango, por el año de 1926, se suscitó un conflicto religioso, llamado la “Guerra de los Cristeros”, pues el gobierno de Plutarco Elías Calles decreto cerrar los templos cristianos  en toda la República Mexicana y que los sacerdotes fueran expulsados al extranjero. As+i, aunque el Gobierno está para que se le respete, eso no convino a los hombres de buena fe, levantándose en armas un grupo de creyentes, acaudillados y teniendo al frente a Trinidad Mora y al grito de “¡Viva Cristo Rey!” se defendieron con las armas en el pueblo de Santiago Bayacora. Francisco Campos narra en su escrito “Memorias de Santiago Bayacora, Durango” que repetidamente, en los enfrentamientos armados, Dios les ayudó a ganar en varios combates, atribuyendo tal apoyo al Santo Santiago el Mayor Apóstol. Los soldados del gobierno consignaron que los indios levantados en armas contra el gobierno eran todos hechiceros, porque traían un General muy valiente, que andaba en un caballo blanco, con una mujer vestida de color café, que andaban con los levantados, y que cuando hacían fuego contra ellos, los brazos se les caían por completo, de tal manera que no les podían tirar, y que además se ponía un nublinazo, y que cuando se quitaba pues ya no había nada de los indios, de tal manera que ganaban ellos. Por eso los Cristeros creían, sabiendo que no había en su ejército ningún caballo blanco ni ninguna mujer, que se trataba en verdad de Santo Santiaguito y de la Santísima Virgen los que andaban con ellos en persona, aunque no los podían ver, porque no lo merecían.[1]




[1] Jean Meyer. El Coraje Cristero. La Rebelión de Bayacora. Ed. UJED. Durango, México, 2007.  Págs. 23 y 33. 



IV.- Aragón
   En 1201 Pedro II de Aragón funda la orden de San Jorge, teniendo esta como cometido defender la costa entre Cambrils y Tortosa de las incursiones de piratas sarracenos, anexándose así a las ordenes militares de los Templarios y Hospitalarios fundadas para proteger a los peregrinos de Tierra Santa y los reinos latinos de Jerusalén. En el Libre dels Feits ( o Crónica d´En Jaume I), redactado ente 1244 y 1274, relata el propio rey Jaime I de Aragón que un desconocido, a quien identifica con San Jorge, apareció en su caballo blanco junto con la armada catalana durante la conquista de Mallorca, aunque advierte que la isla fue tomada mediante los esfuerzos militares. También en la campaña contra Valencia, donde algunos caballeros catalanes y aragoneses explican que cuando estuvieron en un monte ahora llamado Santa María de Puig y contra ellos viniese toda la morisca se apareció San Jorge con muchos caballeros del paraíso que ayudaron a vencer en la batalla en que no murió cristiano alguno. 
   Las reliquias del santo son así trasportadas a Cataluña por mandato de los reyes de Aragón, debido a su gran carga simbólica. Posteriormente Pedro IV crea la orden laica de caballeros dedicada a San Jorge a quien toman por modelo y protector y abanderado de Aragón, ordenando las Cortes de Aragón en 1461 que la fiesta de San Jorge sea celebrada el día 23 de abril con carácter perpetuo e inviolable en todo el reino. Sin embargo, desde la época de Pedro el Ceremonioso, todos los monarcas catalano-aragoneses titulares de la Corona de Aragón llevan un dragón dorado como cimera –llevándolo también la rama mallorquina, siciliana y napolitana de la dinastía aragonesa, por lo que con tal razón se dirá: D´Aragó es el Dragó.



    Y es justamente en Cataluña, donde fue popular el grito de guerra ¡Aragó i San Jordi!, que el santo Jorge se transforma paulatinamente en las representaciones, desmilitarizándose progresivamente, terminada la obra de la reconquista, para dejar las armas y volver sus ojos al culto agrícola, solidarizándose de esta suerte al periodo de transición entre el invierno y la primavera y con la luz de la fertilidad en la naturaleza, que se prolonga hasta los inicios de otoño. De tal manera forma parte de una cuadriga de santos, llamados los “Cuatro Caballeros”. En efecto, la Canción de Antioquia, donde Suliman menciona las apariciones de San Jorge, también lo alía a San Dionisio (obispo con fiesta el 8 de abril), San Demetrio (mártir con fiesta el 9 de abril) y  a San Miguel señor de todos ellos (arcángel, con fiesta el 29 de septiembre).
   En la tradición catalana el día consagrado al santo es costumbre que los hombres ofrezcan una rosa a las mujeres (en Tárrega las mujeres regalan por lo contrario un ramo de rosas a los varones) –ello debido al culto de San Jorge, pues cuenta la leyenda que cuando abatió al dragón la sangre derramada por la bestia hizo nacer en la tierra un rosa de Siria. También es costumbre que todo el mundo se intercambie libros e incluso que regrese los obtenidos en calidad de préstamo Por razones análogas es uso en algunas regiones que los maridos carnudos se reúnan con salientes en la frente en forma de cuernos para exponerse a la risa del mundo.
   En México, en la Ciudad de Durango, es tradición que el pueblo de la fe venere a San Jorge en la Catedral Basílica Menor el mismo día, depositando en el presbiterio frescas flores y velas, luego de besar el cordón de la leyenda, y cuando velas y flores forman ya un monte, alrededor de la media noche, los campesinos durangueños las recogen para esparcirlas por los campos labrantíos, pues al haber estado en contacto con el Santo ayudan a que las plagas no dañen los cultivos –culto derivado de la creencia religiosa en una poesía superior al hombre, cuya acción se despliega tras el telón de la naturaleza. 
   Costumbres que nos hablan, pues, de la homologación del hombre en el Cosmos, del mito del ser del hombre en relación orgánica con la naturaleza como un todo y de la solidaridad de la persona con la vida total que le rodea, que le precede y que le sigue, pues todas las cosas de la naturaleza están en relación unas con otras (holismo). En efecto, la fiesta de San Jorge tiene como motivo medular, mediante la experiencia biológica de la muerte y el renacimiento de la naturaleza, despertar las maravillas aletargadas que se encuentran en nuestro interior. Intento, pues, de reintegrar nuevamente al hombre en el Cosmos mediante la solidaridad con los ritmos de la naturaleza y la conciencia del misterio del gran despertar vegetal traído por la primavera vista como realidad trascendente y sagrada -no sólo como fenómeno que experimentamos biológica y sentimentalmente, al azar y oscuramente, sino mirando directamente sus símbolos y practicando algunas ceremonias como fuentes de energía y contemplación, para desarrollar por medio de imágenes místicas las potencias anímicas al ponerlas en armonía con las estaciones y sus profundas reverberaciones, destacando de tal forma en alto relieve la posición espiritual del hombre en el Cosmos como un ingrediente fundamental de la dignidad humana.




miércoles, 18 de abril de 2018

Adriano Celentano - C'è sempre un motivo

Adriano Celentano 
C'è sempre un motivo
'

Se rido se piango ci sarà un motivo 
se penso se canto mi sento più vivo 
se vinco se perdo rientra nel gioco 
ma in fondo mi basta che mi pensi un poco

Se guardo se sento è perchè ci credo 
se parlo e ascolto è perchè ci vedo 
adesso se pensi che sono appagato 
hai fatto un errore non ho ancora finito

Se grido più forte è per farmi sentire 
e poi mi conosci, non amo mentire 
se cerco ancora la strada più breve 
lavoro di notte, ne ho date di prove

E cammino cammino quando il sole è vicino 
e stringo i denti (sai) quando tu non mi senti 
e cerco di stare un pò più tranquillo 
se intorno la vita mi vuole che oscillo

E cammino cammino vado incontro al domani 
mi sento più forte se ti tengo le mani 
e cerco e o m'invento, stravolgo la vita 
perchè tu non dica stavolta è finita.

Se penso se dico c'è sempre un motivo 
se a volte mi estraneo è perchè non approvo 
e cerco parole che diano più senso 
aspetta un momento adesso ci penso

Ecco ci sono c'è sempre un motivo 
a volte nascosto a volte intuitivo 
dipende dal caso oppure è già scritto 
ed ora ad esempio non so se ti aspetto...e

Cammino cammino quando il sole è vicino 
e stringo i denti quando tu non mi senti 
e cerco di stare un pò più tranquillo 
se intorno la vita mi vuole che oscillo

E cammino cammino vado incontro al domani 
mi sento più forte se ti tengo le mani 
e cerco e o m'invento, stravolgo la vita 
perchè tu non dica stavolta è finita.

Se penso e mi sento un pò più nervoso 
è solo un momento che sa di noioso 
poi passa poi torna non so come dire 
c'è sempre un motivo...per tornare a capire.



Hay Siempre un Motivo


Si río si lloro habrá un motivo
si pienso si canto me siento más vivo
si gano si pierdo vuelvo a jugar
en fondo me basta, que me pienses un poco

Si miro si siento es porqué lo creo
si hablo y escucho es porqué lo veo
si piensas ahora que estoy apagado
te has equivocado, yo no estoy acabado

Si pienso si digo hay siempre un motivo
si a veces me aparto es porqué no apruebo
y busco palabras que den más sentido
espera un momento ahora lo pienso

Mira aquí estoy, hay siempre un motivo
a veces oculto a veces intuitivo
depende del caso o bien ya está escrito
y ahora por ejemplo non sé si te espero...y

Camino, camino cuando el sol se avecina
y aprieto los dientes cuando tu no me escuchas
y busco quedarme, un poco tranquilo
si entorno a la vida me quiere que oscile

Si grito muy fuerte y me hago escuchar
y tu me conoces, no amo mentirte
si busco ahora la calle más corta
trabajo de noche, las pruebas te he dado

Y camino, camino cuando el sol se
y aprieto los dientes (sabes) cuando tu no me escuchas
y busco quedarme, un poco tranquilo
si entorno a la vida me quiere que oscile

Y camino, camino voy contrario al mañana
me siento muy fuerte si yo tengo tus manos
y busco y me invento, trastornar la vida
para que tu no digas que todo acabó.

Y camino, camino voy contrario al mañana
me siento muy fuerte si yo tengo tus manos
y busco o me invento, trastornar la vida
y que tu no digas que este es el fin.

Si pienso y me siento un poco nervioso
es solo un momento que es algo engorroso
hoy pasa hoy vuelve no sé como decirte

hay siempre un motivo...para volver a entender.




Los Gallos y los Caballos: Ricardo “El Pajarito” Moreno Por Alberto Espinosa Orozco

Los Gallos y los Caballos: Ricardo “El Pajarito” Moreno
Por Alberto Espinosa Orozco




         Entre 1949 y 1950, cuando tenía 12 a 13 años, trabajé también con los gallos en Chalchihuites. De chavo me gustaron los gallos de pelea. Puse una jaula para doce gallos. De todos, giros, colorados, “Hach”, negros, “Blue Red”, “MacKean”, “Jhon Roper”. Tenía doce, trece años. Los peleaba. También los vendíamos en jaulas en el zaguán de la casa. Los sacaba a pasear, a hacer ejercicio, a hacer guantes. Como entrenamiento se les ponen los guantes en el espolón, para que se den un tiro con otro sin lastimarse, sin matarse.
         En el tiempo de esa infancia que tuve hacían peleas de gallos en el pueblo, los sábados y los domingos. Era una gran diversión, una diversión a todo dar. Es juego de apuesta. Yo más gané que perdí. A veces se mueren los gallos en la pelea, a veces después, pero su destino es morir en algún pleito. Sólo los sementales se salvan de esa suerte, cuando ya llevan varias peleas y están vivos, invictos, por su estilo de pelea, se los lleva uno al corral a echarlos con las gallinas pa´ la cría. Mueren esos de viejos.
         A los gallos los tiene uno que alimentar bien. Amarrar navajas es un arte. Yo también se amarrar. Recuerdo que tenía una gallina, buena pa´ sacar pollos, era una gallina prieta. “La Pedos” se llamaba. Le puse así porque se echada pedos cuando estaba echada -no diario, cada semana. Negra de color. Tienen que ser gallinas finas. No cualquiera se mete a los gallos, porque es peligroso. Porque los apostadores toman, puede haber broncas, pues. Era niño, pero competía con los grandes. Me enseñe solo. Viendo a Juan Rosales, a Tiburcio Serrano. Ellos eran galleros. Tiburcio se fue a Estados Unidos, California. Juan todavía está en Chalchihuites.
Tenía un gallo que había ganado muchas peleas, de seis a siete, no recuerdo. Morado, colorado. Lo curé. Lo puse a descansar para que cicatrizara bien, le di su medicamento para que cicatrizara pronto. Mi mamá me aseguró que estaba herido del corazón. El gallo cantaba cada vez más delgadito. Me aseguré de lo que ella decía: lo maté y le revisé el corazón. Efectivamente, tenía un piquete, una pequeña puñalada. Nos lo cominos mi mamá y yo y no me acuerdo a quien le convidamos.
   Fue entonces cuando me fui con Don Tomás Carreón Pérez, General de Brigada, a trabajar en el Bolsón de Sinaloa, límite con Agua Prieta. Le falta un ojito a mi tía, su esposa de él. Vecino del Licenciado Ignacio Muños Flores, jefe de la Comisión de Box y Lucha Libre del D.F. Ahí mataba al picudo del algodón, cuando estaba chilpayate, de catorce o quince años.
    Me fui pa´  Sinaloa, con un tío, Don Tomás Carreón Pérez, en Nabolato, el Bolsón de Sinaloa, Municipio de Nabolato. Ahí almacenan agua para los ejidos. De ahí me regrese. Me fui a México y pele como amateur en 1951. Fue en la Arena Coliseo de México.
     En 1950 me encontré con mi tío General de Brigada con dos estrellas, de permiso, y Delegado Agrario del Bolsón de Sinaloa, y me fui con el Bolsón, a trabajar, a limpiar la mata, de picudo, que se comía la mata de algodón, a exterminarlo. El picudo se come las matas de algodón y es negro, grande, primo del pinacate. Eso fue entre 1949 y 1959. Para principios de 1952 me daban mil o dos mil pesos de domingo. Con ese dinero me compré un caballito amarillo gallo, garañón, con huevos, entero. Garañón para coger yeguas; chiquillo, joven. Bruno y cabrón. Todos los caballos eran formados para jugar carreras. Y entonces me fui para Santa Rosa, rumbo a Nabolato, y allí llegó un día el de Guamúchil, Sinaloa: Pedro Infante, en un caballo pinto, alto el caballo:
        
Ya mis canciones no son las de antes
Ya mis cancones tristezas son
Ya me encontré con mi pensamiento
Ya me encontré con mi decepción”.
===
Soy en ranchero afamado
Que de la sierra he bajado
Vengo a gastar mi dinero
No les vengo a pedir fiado


         Yo soy gallero, yo soy gallero desde muy chavo. Yo soy hombre de a madre y llevo siete calaveras, y el gobierno no me ha podido detener, porque he tenido razón para poder matar. Yo no soy soba lomos, porque ya le dije lo que soy. A mí me debe ocupar el gobierno, para una dependencia federal y defender a la patria.
La gente es injusta, no toda, pero sí hay gente injusta. Yo quiero mucho a la gente. Por lo que no es correcto. Yo estoy envenenado con media humanidad… o un poquito más, porque yo nací para morirme en la raya.    
   Yo aprendía a boxear con Arturo Vázquez, campeón ligero y welter de Guerrero y de Morelos, hermano mayor de Mauro Vázquez, el que se murió. Y viendo las peleas en Taxco, Acapulco, Morelos.
         R.M.

***
A Ricardo “El Pajarito” Moreno le acompañaba como cábala el número siete, desde su nacimiento, pues era del 7 de febrero de 1937. Lo perseguía también la imagen de las siete calaveras. Comenzó su carrera de gallero  como amarrador de navajas de los gallos en las peleas de palenques de su pueblo. Como gallero llegó a tener doce pollos, de pelea, finos. Cuando tenía 11 o 12 años, en Chalchihuites los peleaba a sus gallos, que fue donde le pusieron el sobre nombre del “Calilo”, mote que heredó de un gallero muerto que lo había ostentado. Se fue de su tierra recorriendo el Bajío para pelear sus gallos, llegando hasta Nayarit, y luego se fue para a Jojutla, Morelos, donde al quedarse sin gallos, porque se los mataron todos, entró a trabajar como cobrador de camiones, trabajo en que prestó sus servicios por dos años, siendo descubierto entonces como peleador de primera por “Chucho” Cuate.
Cuando tuvo dinero compro gallos de pelea, también un cuervo, un chango y dos perros pastor alemán, a los que alimentaba con rojas chuletas frescas, pues era amante de las fieras. Era la época de la casa en el Pedregal de Taxqueña, por la Campestre Churubusco, que tenía frontón, en una zona volcánica. También tuvo dos caballos de carreras en el Hipódromo. En medio de la fama comenzó a despilfarrar su fortuna en las peleas de gallos y en las carreras de caballos -también con mujeres nocturnas y en los cabaret´s de moda y haciendo prestamos y donaciones a los pobres-, donde perdió mucho dinero, pues como reza la canción: “Hasta donde tuvo apostó”.
Al llegar a lo más bajo de su intermitente decadencia, a los cuarenta años de edad (1977), todavía soñaba con recuperarse, con poner una cuadra de caballos para el Hipódromo y un establo de boxeadores, y de dedicarse a los gallos. Había sido muy mal asesorado por un tal Juan Martínez, un simulador, que decía saber mucho de caballos sin saber en realidad nada, por lo que pensaba hacerse socio de su tío Juan Haro, quien tenía un rancho en San Juan, Río Colorado, Zacatecas. Pensaba en ese tiempo que su cuadra de gallos y caballos se llamaría “La Bufa”. Pero ya no se recuperó y todo se resolvió en humo.
         A.E.     














Pedro Infante Un Dia Nublado

Ranchero Afamado

LA CONSENTIDA: GORRIONCILLO PECHO AMARILLO





martes, 17 de abril de 2018

Las Minas: Ricardo “El Pajarito” Moreno Por Alberto Espinosa Orozco

Las Minas: Ricardo “El Pajarito” Moreno 
Por Alberto Espinosa Orozco






Después trabajé en una mina de Chalchihuites, de mis tíos Raúl, Jesús y Rodolfo. De los trece pa´ los catorce, quince años trabajé en una mina, de varios metales: oro, plata, galena, zinc, plomo. La mina de Raúl Masatán, que en paz descanse, estaba allá, pa´ los últimos cerros de Chalchihuites, Zacatecas, los que apuntan y colindan con Nayarit, Colima. Se llamaba la mina “La Candelaria”. Entonces fui barretero. Ganaba hasta 750 pesos. Iba y venía a Chalchihuites. De ahí mi fama de barretero, porque también fui barretero. Trabajé en la mina de los catorce a los dieciséis años. Primero de costalero. Quebraba y sacaba el metal de la mina. De costalero y de quebrador. Marco Leyva también fue barretero en Sinaloa y tiene un corrido que hizo -pídaselo a él. Estaba no muy cerca, como a diez kilómetros, los recorría a patín, cuando no nos llevaba una troca. No mucha vegetación, pelón, árido, si acaso un mezquite. Cerros y montañas.
De chavo, joven ya, como de catorce años, también trabajé en la mina de “El Bote”. Una vez el motor del malacate me andaba ahorcando, me agarró la cuerda por el pescuezo y ya me andaba arrancando la cabeza. Puse unos barrenos para estallar un monte y entonces me agarró el malacate. Me salvó el malacatero José Vásquez. Ya me iba a arrancar el pescuezo, por ser tan pescuezo, pensé, pero le grite al malacatero y él actuó y me salvó. Paró las palancas, el motor del malacate y fue así que José Vázquez  me salvó el cuello.
La tierra por dentro es brillante. Llega a haber ríos y pequeñas cavernas. Lo demás es piedra, piedra y más piedra. Primero trabajé en la mina de “El Bote”, con Raúl  Mazatán, que ya murió, en paz descase. Luego con José María Montellanos, en otra mina, “La Esmeralda”: plomo, plata, oro, zinc, galena, sobre todo plomo. Las tres minas se encuentran en Chalchihuites. También fui barretero en la mina de Santa Magdalena.
Barretero es el que rompe las montañas con un mazo, po´s a huevo, también con pólvora gelatinada y carrujo de dinamita, una cañuela, un petardo así que se avienta –cualquiera vale verga si le cae uno de esos. Hay que hacer el hoyo para el barreno, que es grueso, así de grueso, una dimensión como un desarmador de cincel, se usa el cincel como desarmador para pegar con el brazo. Éste cabrón. Si es pa´ bajo se le hecha “aguaron”, una sustancia para que afloje la piedra. Es una chinga. Antes era mal pagado, ahora es bien pagado ese trabajo. La mina de San Martín yo la descubrí cuando andaba de vago.
         Por aquel entonces mi mamá Zenaida Escamilla Chaires lavaba platos y planchaba ropa ajena. Oficio duro, no bien remunerado. Hacía también tortillas ajenas, para otras personas. Cocinaba rico, aunque pobremente. Fruta si comía, tunas, duraznos chingones.

R.M.  


lunes, 16 de abril de 2018

la cruda





Antonio Aguilar  Pa´que me sirve la vida



antonio aguilar la cruda



























La Favorita: Ricardo “El Pajarito" Moreno Por Alberto Espinosa Orozco

La Favorita: Ricardo “El Pajarito" Moreno
       Por Alberto Espinosa Orozco         




         Soy sietemesino. Y siete calaveras ayudé a pasar al otro hemisferio. Y soy ambidiestro. Además soy zurdo. Escribía con la mano izquierda. Me amarraban el brazo a la silla, con un mecate. Mi mamá me la amarraba, en la silla, para que desarrollara la otra mano. Estaba en la infancia. 

         A los cinco años entré a estudiar a una escuela de ahí, en Chalchihuites. Teníamos maestras como educadoras. También iba a la iglesia con mi mamá y mi abuelita, personas muy religiosas ellas.[1] Íbamos a la Catedral de Chalchihuites, que es San Pedro, a la iglesia de arriba, que es la de Guadalupe, a la de Jalisco, y luego a la del Carmen, allá en la Concordia.

         Yo no tuve infancia. Desde los cinco a seis años, desde chavo me tocó trabajar, sobre todo sembrando y en el rastro. Sembraba con Salvador Guadarrama, Tiburcio Serrano y Juan Rosales. Fueron mis patrones, yo trabajé con ellos. Con Tiburcio trabajé en una zapatería, vendiendo zapatos. Con Salvador sembrando, y fui sembrador: maíz, fríjol. Con otros jefes trabajé en el rastro. Acomodaba bien los taquetes para que el animal no se desnivelara, lavaba las jergas, todo eso. Me daban carne y me pagaban, Acarreaba baldes de agua, por veinte centavos. Era aguador.

   Salí chiquillo de Chalchihuites. Primero vine aquí, a Durango, luego en México. Aquí trabajé varios años en la fábrica de sodas “La Favorita”, varios –no le puedo decir cuántos. Lavando botellas con el Sr. Martínez, que pegaba etiquetas. Con Pancho Martínez pegaba las etiquetas de la soda. Todavía no había vidrio grabado y entonces teníamos que poner las etiquetas. “La Favorita” era una fábrica de sodas. Ahí trabajé varios años lavando botellas con el señor Martínez, que pegaba etiquetas. Trabajaba pegando etiquetas y tenía también que lavar botellas. El señor Martínez quería que lavara más botellas, y cada vez más; hasta que un día le dije “Estas pendejo” y lo agarré a chingadasos. Francisco Martínez pegaba las etiquetas de la soda: “Soda La Favorita“, decían. La escofina eléctrica lavaba las botellas. El jefe era un pinche. “Vas a lavar quince cajas de botellas“, me decía. “¿Por qué?”, le respondía yo. “Porque yo digo“, me respondía. Por eso le tumbé los dientes  De un manotazo lo tumbé, luego lo cuereé y le di un chingadazo. Eso debe haber sido entre 1949 y 1950.
         Nomás ese oficio de lavador de botellas tuve aquí en Durango, luego me fui a México y fui cobrador de camiones. Pero en Durango trabajé en la sodería “La Favorita”, con Pancho Martínez. “La Favorita” estaba  entre Zarco y Canelas. La dueña era Josefina Gálvez Betancourt, hermana de Carlos Gálvez Betancourt. Mi mamá trabajaba ahí de sirvienta, con Plácido Rodríguez y Josefina Gálvez Betancourt. Mi mamá, Zenaida Escamilla Chaires fue revolucionaria, como Juana Gallo, la Adelita y la Valentina. Ella trabajaba para Josefina como su sirvienta.

Zenaida ingrata me traes rendido
Desde el día en que yo te conocí
Quisiera amarte pero no puedo
Triste momento en que te perdí.”
(Cancionero Picott)

         En lo que ahora está el templo de Santa Ana era una vecindad grandota. Ahí vivíamos mi mamá Zenaida y yo, con una tía. Cuando trabajaba en la fábrica de Canelas, de Plácido Rodríguez, que se vestía como el charro de Pemex.
R.M.





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         Roberto Arellano, natural de Durango, viejo amigo del genial artista plástico Fernando Mijares, EL “Van Gogh” de Durango, contemporáneo de Ricardo “El Pajarito” Moreno recuerda claramente cuando el campeón trabajaba en la fábrica de hielos “La Favorita”, industria que pertenecía a Plácido Rodríguez.

Recuerda Don Roberto Arellano que “El Pajarito” “Moreno trabajó durante años en la fábrica hace medio siglo, ahí trabajó mucho”, nos comenta. ““La Favorita” fue una pequeña fábrica de soditas, muy ricas, de muchos sabores: limón, naranja, ironbraun y grosella. “La fábrica desapareció, pues la boicotearon las grandes empresas embotelladoras”, nos comenta. “A su modo los americanos acabaron con ella, indirectamente crearon un conflicto entre la gente, para que no se notara su influencia, pues es una cultura que vive de los conflictos, de la guerra”. “La fábrica se encontraba en Pino Suárez e Isauro Venzor, a media cuadra de Zarco. El edificio era una joya histórica. Fue la primera fábrica de sodas en Durango. Muy bonita, se sentía un cariño, el trato humano en esa industria. Todavía queda la fachada. Ahí trabajó mucho “El Pajarito”” -remata nuestro informante.

 A.E.
  




[1] El primer templo de Chalchihuites fue la Iglesia Parroquial dedicada a San Francisco y consagrada en el año de 1583 a la Virgen de la Asunción, la cual se quemó el 14 de abril de 1881. Un poco más arriba se construyó el Templo de Nuestra Señora de las Aguas, en el “Barrio de Jalisco” antes Nueva Tlaxcala. En su interior al centro del altar y en un nicho se encuentra la hermosa escultura de Nuestra Señora de las Aguas, terminada en madera estofada, policromada y encarnada. En el mismo templo se encuentra una antigua imagen de “Cristo Difunto”, escultura que fue reglada por el rey Felipe II. En el año de 1875 se inició la construcción del tempo de San Pedro, acabándose de construir los cimientos en 1879. En el año de 1897 Don Antonio Subiría y Manzanera realiza una vista pastoral a Chalchihuites y consagra el templo de San Pedro el día 8 de septiembre. .La Catedral no empezó a servir para el culto cristiano sino hasta 1901 faltándole no sñó9lo los altares del costado sino medio piso también y las torres, las cuales no se empezaron a construir sino hasta 1951.El Santuario esta engastado en un pequeño cerro, junto al mercado, en el  “Barrio Colorado”, teniendo como titular a Nuestra Señora de Guadalupe. 




DUETO AMERICA-ZENAIDA INGRATA

Antonio Aguilar EL CHIVO