miércoles, 7 de enero de 2015

Pasillo de la Memoria Por Alberto Espinosa

El Pasillo de la Memoria
Por Alberto Espinosa


   En el Museo Palacio de los Gurza (ICED) y dentro del marco del Festival Revueltas 2014 se presentó, apenas al final del año pasado la inusitada muestra pictórica “Pasillos de Memoria”, estelarizada por la obra de tres talentosos artistas durangueños, quienes conforman el dinámico núcleo del espíritu estético del grupo  “El Taller”, continuando con la dinastía de grandes pintores regionales: José Luis Ramírez, Leonardo Ortega y Christian de Jesús Castro.[1]
   Muestra representativa del trabajo y disímbolas trayectorias de tres artistas regionales, la exposición “Pasillos de Memoria” resulta un afortunado cruce de caminos, amalgamado a partir de un tema general, incluso generacional, común: el de lo posible que no llega al acto o que está roído por la fragilidad o los escollos de la contingencia. Reflexión sobre la naturaleza humana y la relación del ser humano con naturaleza en general, y aun con la sobrenatural, la muestra nos habla de una nota característica de los tiempos tardo-modernos que corren: la de su falta de desarrollo espiritual, de lo que queda apenas dibujado, en esquema y como en potencia, sin llegar al acto. Sea por la mentira de la fantasía huera y sus agencias demagógicas,  sea por anemia, por el abandono o la desviación de la naturaleza propia o por la irrupción de la alienación, de lo impropio, que al alterar o diluir alguna de las notas esenciales que constituyen la esencia de un ser o asociación dan lugar al fenómeno de la “dobles”, de la irrupción del “otro”, que se amotina o es contrario a lo humano, amenazándolo y poniéndolo en peligro , mermándolo o poniéndolo en riesgo desde su raíz.
    Exploración, pues, a la atmósfera de vacío o nihilismo contemporáneo, donde los valores de la tradición son puestos a prueba de fuego, y que ha desembocado en una crisis de valores sin paralelo en la historia de la cultura occidental.
   Los tres artistas durangueños José Luis Ramírez, Luis Leonardo Ortega y Christian de Jesús Castro llevan a cabo así un diagnóstico, también, del oscuro paganismo al que se precipita el siglo, dando cuenta de aquellas presencias evanescentes e intangibles donde se fragua la frustración de la esencia humana, amenazando incluso su existencia misma. Sondeo, es verdad, de los riesgosos parajes y acantilados de lo posible –que es la categoría más dura de todas, porque en lo posible todo es posible, incluso lo que lo que al destruir el concepto se piensa como imposible y que resulta en su revés inasimilable para la conciencia: la degradación, la ausencia y la amnesia del ser, dando lugar así a lo bizarro, lo poseso, lo fantasmal o equivoco. Sondeo de lo que pulula del otro lado del espejo, pues,  que al tomarle el pulso a una época ver lo que se juega en sus zonas limítrofes y extremas –lo que no deja de ser, en el seguimiento de sus ejes radiales concéntricos, una exploración profunda de lo humano y de la totalidad.   






[1] ICED, COINACULTA, Museo Palacio de los Gurza y Festival Revueltas 2014. Del 14 de octubre al 14 de noviembre del 2014. 



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